Ricardo "Finito" López es considerado uno de los más grandes boxeadores mexicanos de todos los tiempos, destacando por su técnica impecable y una carrera prácticamente perfecta. Durante su trayectoria, logró consagrarse campeón mundial de peso mínimo del Consejo Mundial de Boxeo, además de conquistar títulos en la Asociación Mundial de Boxeo y la Organización Mundial de Boxeo, consolidando su dominio en la división.
Entre los momentos más recordados de su carrera está su impresionante victoria por nocaut ante Hideyuki Ohashi, una pelea que quedó grabada en la memoria de los aficionados por su contundencia y precisión. Ese tipo de actuaciones reforzó su legado como un peleador elegante, inteligente y sumamente efectivo dentro del ring.
Sin embargo, más allá de los logros deportivos y el reconocimiento internacional, su historia también incluye una dura batalla fuera del cuadrilátero. El propio Finito ha revelado que enfrentó el cáncer en un momento crítico de su vida, una experiencia que puso en riesgo su existencia y que demuestra que su mayor pelea no siempre fue arriba del ring.
La dura pelea de Finito López contra el cáncer que casi acaba con su vida
Ricardo López compartió que en un momento de su vida fue diagnosticado con cáncer de tipo mieloma múltiple, una enfermedad que puso a prueba su fortaleza más allá del ring. Durante ese periodo atravesó etapas muy complicadas, en las que llegó a perder más de 20 kilos, reflejo del fuerte desgaste físico y emocional que enfrentaba día a día:
“Sin duda alguna he vivido cosas muy fuertes. Algunos saben, otros no saben, me diagnosticaron cáncer, me diagnosticaron la muerte hace exactamente un año. Es poco tiempo, me diagnosticaron que me iba a morir y es la pelea más fuerte que he tenido en toda mi vida”.
En su testimonio, también recordó lo difícil que fue someterse a múltiples tratamientos, incluyendo alrededor de 15 sesiones de quimioterapia y 5 de radiación, que debilitaron considerablemente su cuerpo. A pesar de todo, se mantuvo firme y resistente, encontrando en su fe una fuente de apoyo y esperanza para seguir adelante en una de las batallas más duras de su vida.
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Finito López asegura que Dios lo sanó de cáncer
Ricardo López ha declarado que su recuperación del mieloma múltiple fue gracias a la intervención divina. Según él, después de atravesar tratamientos extremadamente duros y momentos de gran desesperación, su fe en Dios jugó un papel crucial en su sanación:
“Todo lo que nos guardamos y no lo decimos y lo manifestamos con amor, se pudre en el cuerpo y nos crea la enfermedad. Fue algo que tenía que vivir y ahora que lo he superado sigo más fuerte con mi creencia en Dios”.