La etapa de Domenec Torrent al frente del Monterrey llegó a su fin antes de lo esperado. La directiva decidió cortar el proceso tras la dura exhibición ante Cruz Azul, un resultado que terminó por evidenciar que el equipo no encontraba rumbo en el Torneo Clausura 2026.
El club regiomontano había apostado por el técnico español luego de la salida de Martín Demichelis, pero el cambio en el banquillo no modificó la dinámica futbolística. A pesar de contar con nombres de peso, el rendimiento colectivo quedó lejos de las expectativas.
Con el Clausura todavía en marcha, la cúpula albiazul ya analiza opciones para tomar el timón en lo que resta del certamen y, posiblemente, proyectar un nuevo rumbo a mediano plazo. En ese escenario, comienzan a tomar fuerza tres perfiles con experiencia y recorrido internacional.
Los tres entrenadores que suenan en Monterrey para reemplazar a Domenec Torrent
Uno de los candidatos que vuelve a sonar es Diego Alonso, técnico que ya sabe lo que es triunfar en Rayados. Bajo su conducción, el club conquistó la Liga de Campeones de la Concacaf en 2019, uno de los últimos títulos internacionales de la institución, por lo que su nombre genera consenso entre parte de la afición.
También aparece Robert Dante Siboldi, estratega con pasado reciente en el fútbol mexicano. Si bien su vínculo con Tigres UANL (con quienes fue campeón del Clausura 2023) genera opiniones divididas en el entorno rayado, su conocimiento del torneo local lo coloca como una alternativa viable.
El tercer perfil es el de Marcelo Gallardo, quien recientemente cerró su segundo ciclo en River Plate. Su jerarquía internacional y su estilo competitivo seducen a la dirigencia, aunque su situación contractual y sus planes personales podrían influir en cualquier negociación.
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El panorama deportivo y los desafíos inmediatos
Más allá del nombre que llegue al banquillo, el nuevo DT tendrá el reto de recomponer a un plantel armado para pelear por el título. La presión es alta en una institución acostumbrada a competir en la parte alta de la tabla y con exigencia constante de resultados.
El desafío no solo pasa por enderezar el rumbo en el Clausura 2026, sino también por devolverle identidad futbolística a un equipo que, pese a la inversión y la calidad individual, no ha logrado consolidar un funcionamiento colectivo estable. La decisión que tome la directiva en los próximos días será clave para definir el futuro inmediato de “La Pandilla”.
