México no quiere frenar su inercia como anfitrión de grandes torneos y ya levanta la mano para recibir una próxima edición del Mundial de Clubes. A poco menos de 100 días de la Copa del Mundo 2026, la dirigencia del fútbol nacional reconoce que el país atraviesa un momento estratégico para consolidarse como sede recurrente de eventos FIFA.
El impulso no es menor. Con la Copa del Mundo Varonil confirmada en conjunto con Estados Unidos y Canadá, y con la Copa del Mundo Femenil de 2031 también asegurada, el calendario internacional abre la puerta a un tercer torneo de talla global en un lapso muy corto.
En ese contexto, la posibilidad de que el certamen intercontinental de equipos reduzca el tiempo entre cada edición (pasando a disputarse cada dos años) fortalece el interés de la Federación Mexicana de Futbol por albergar el certamen en 2029.
México levanta la mano para el Mundial de Clubes 2029
El comisionado de la Federación Mexicana de Futbol, Mikel Arriola, reconoció que el país está interesado en organizar una futura edición del Mundial de Clubes. Aunque la siguiente sede podría perfilarse hacia Brasil, México ya proyecta su candidatura para 2029.
El directivo explicó que torneos como la Concacaf Champions Cup y la Leagues Cup adquieren mayor relevancia bajo este nuevo escenario, ya que otorgan boletos a un torneo ampliado y con mayor exposición internacional. Si la periodicidad se acorta oficialmente, la competencia se volverá aún más estratégica para la región.
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Tres Mundiales en cinco años, un escenario posible
Con la Copa Mundial de la FIFA 2026 en puerta y la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2031 confirmada, México podría convertirse en anfitrión de tres torneos FIFA en un periodo aproximado de cinco años si se concreta el Mundial de Clubes.
Para la competición Femenil de 2031 se contempla que entre siete y ocho ciudades aztecas puedan recibir partidos, lo que ampliaría la huella del país en la organización de eventos globales. La intención es clara: aprovechar la infraestructura, la experiencia organizativa y el impacto económico para posicionar al país tricolor como sede recurrente en el calendario internacional.
