Hablar de Enrique “Ojitos” Meza es referirse a una de las mentes más influyentes en la historia del fútbol mexicano. Su legado quedó marcado especialmente en dos instituciones: Toluca y Pachuca, donde no solo consiguió títulos, sino que transformó equipos y construyó identidades ofensivas que marcaron época.
En una entrevista con Edgar Valero en el programa Heraldo Deportes, el histórico entrenador recordó esos momentos que definieron su carrera. El paso del estratega por los “Diablos Rojos” fue el punto de inflexión. Llegó a un equipo hundido en la tabla y terminó convirtiéndolo en una máquina de fútbol que dominó a finales de los 90.
Aquella conexión con la familia Diez, particularmente con Don Nemesio, dejó huellas profundas tanto en lo deportivo como en lo personal. Años después, su historia en “Los Tuzos” consolidó su figura como DT de élite. Con errores, aprendizajes y un estilo fiel a su idea, logró construir otro equipo protagonista, capaz de competir no solo en México, sino también a nivel internacional.
El renacer de Toluca: la charla con Don Nemesio que lo cambió todo
Meza recordó con emoción cómo fue su llegada a Toluca y el momento clave que marcó su destino. “El Toluca era un equipo que estaba en el último lugar de la tabla general y me tocó a mí ir y que de ahí surgiera nuevamente aquel gran equipo”, relató.
Uno de los episodios más significativos fue su primer encuentro con Don Nemesio Diez, quien le dejó una frase que lo acompañó siempre: “Enrique, que la pelota ruede a favor del Toluca”. Para el técnico, esas palabras fueron más que un consejo: “Son palabras muy sabias de gente que sabe de fútbol sin decir mucho”. Si bien fue una frase corta, el impacto fue inmediato.
Acto siguiente, Ojitos no solo logró títulos, sino que cambió la mentalidad del club: “Yo creo que mi vida cambió a partir de ahí”, confesó, recordando cómo ese proyecto lo catapultó como uno de los mejores entrenadores del país.
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El Pachuca de Enrique Meza
Su llegada a Pachuca no fue sencilla. Incluso, el propio Meza reconoció que cometió un error en su primer día: “Ustedes son campeones, pero no juegan bien y yo les voy a enseñar a jugar bien”. Una declaración que no cayó bien en el vestidor.
“Si me salvé de milagro”, admitió entre risas, al recordar la reacción del plantel. El inicio tampoco ayudó: perdió seis partidos. Sin embargo, la confianza de la directiva fue clave: “Chucho Martínez siempre venía y me decía: ‘¿Cómo estás, mi profe?’... ‘Estoy bien’, le decía, y me respondía: ‘Entonces síguele’”.
A partir de ahí, el equipo encontró su mejor versión. “Yo creo que Pachuca jugaba muy bien. No sé cuál de los dos jugaba mejor, si Toluca o Pachuca, pero jugaban bien los dos”, aseguró.
La conquista internacional y un Pachuca inolvidable
Uno de los momentos más destacados fue la histórica participación en la Copa Sudamericana. Meza recordó el camino con claridad: “Le ganamos a los brasileños, empatamos con los chilenos… y terminamos ganando”. Para el entrenador, ese equipo fue especial: “A lo mejor ha sido el mejor Pachuca de la historia”. Destacó nombres clave como Miguel Calero, Aquivaldo Mosquera, Damián Álvarez y Chaco Giménez, entre otros, que formaron un plantel competitivo y vistoso.
Los números de Enrique Meza con Toluca y Pachuca
El paso de Ojitos Meza por el cuadro toluqueño e hidalguense dejó un palmarés envidiable y un legado futbolístico claro:
Con Toluca:
- 3 veces campeón de Liga MX: Verano 1998, 1999 y 2000
Con Pachuca:
- 1 Liga MX
- 1 Copa Sudamericana: 2006
- 2 Copas de Campeones de la Concacaf: 2007 y 2008
- 1 Superliga Norteamericana: 2007
Además, dirigió más de 200 partidos con Pachuca, logrando cerca de un centenar de victorias. Más allá de los números, su sello fue claro, con equipos que atacaban, proponían y dejaban huella. En palabras del propio Meza, todo se resume en una idea simple pero poderosa: entender el juego y hacer que el equipo “tenga la pelota”. Una filosofía que lo convirtió en una leyenda azteca.
