Alejandro Burillo falleció a los 74 años, dejando un hueco enorme en el deporte nacional, ya que fue quien impulsó el renacer del Abierto Mexicano de Tenis (AMT) para que potencializara su éxito, llegando a convertirse en uno de los torneo más reconocidos del tenis a nivel mundial.
También, tuvo una destacada participación en el futbol mexicano con equipos como América y principalmente el Atlante, además de también sentar las bases de un nuevo impulso a la Selección Mexicana.
Si bien, no se ha dado a conocer oficialmente la causa de su deceso, el emblemático personaje del deporte nacional lidió por muchos años con un cáncer de piel que deterioró su salud. Se alejó de los reflectores a causa de esta enfermedad y regresó a la actividad en 2025, reapareciendo en el Abierto de Los Cabos y Acapulco; sin embargo, en este 2026 volvió a ausentarse de los torneos.
Alejandro Burillo, al rescate del Abierto Mexicano de Tenis
El famoso empresario adquirió los derechos de este torneo de tenis en 2001 y su primer apuesta fue llevarlo a a Acapulco para que tuviera un repunte, una decisión exitosa. A través de los años este certamen se internó en el gusto de la afición por este deporte y ha tenido la participación de grandes tenistas.
Cuando tomó las riendas, el AMT tenía una categoría 250 y a lo largo del tiempo logró tener figuras muy representativas del tenis, como Rafael Nadal, Novak Djokovic, Carlos Alcaraz, Alexander Zverev, Juan Martín del Potro, entre otros.
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El salto que dio el torneo fue gigantesco, hasta alcanzar la categoría ATP 500, convirtiéndose en uno de los torneos más importantes de Latinoamérica, siendo uno de los consentidos por la afición del tenis.
Impulsó el proyecto de la Selección Mexicana
Alejandro Burillo también tiene una historia de éxito en el futbol mexicano, ya que trabajó con éxito en las finanzas de América y Necaxa; asimismo, formó parte de un grupo que tuvo injerencia en equipos como Atlante, Veracruz y Jaguares de Chiapas.
También desarrolló nuevos proyectos para la Selección Mexicana, gestionando el desarrollo del Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana, lugar de concentración del conjunto tricolor. También, en 2001 fue quien convocó a Javier Aguirre a la Selección Mexicana rumbo al Mundial de Corea-Japón 2002, para que el "Vasco" se convirtiera en el salvador del equipo tricolor en aquella ocasión, tomando las riendas del equipo por primera ocasión.
