En el lanzamiento de la campaña #Somos11 de Jumex, enmarcado en la cuenta regresiva rumbo al Mundial 2026, dos generaciones del futbol mexicano coincidieron en una misma idea: representar al país en una Copa del Mundo es una experiencia que lo cambia todo.
Con el torneo a menos de 50 días y con México como uno de los países anfitriones, el ambiente comienza a cargarse de memoria, ilusión y responsabilidad. Cosas que entienden a la perfección los embajadores: Enrique Borja, Manuel Negrete, Luis Hernández, Jared Borgetti y Oriole Peralta.
En este sentido, y dos generaciones separadas por casi 50 años, Borja y Oribe, compartieron vivencias que reflejan el peso real de vestir la camiseta nacional en el torneo más importante del futbol.
Borja considera que estar en la Selección es una responsabilidad
Borja trasladó la conversación hasta 1966. No desde la nostalgia, sino desde la emoción intacta de aquel momento en el que pasó de ser suplente a protagonista en cuestión de horas.
“El mismo día del partido me enteré que iba a jugar. Yo iba como suplente, pero Nacho Trelles me dio la oportunidad”, recordó. Aquella decisión no sólo lo llevó a la cancha, sino a marcarle gol a Francia en la Copa del Mundo de Inglaterra.
Pero más allá de la anécdota, el exdelantero fue claro al dimensionar lo que implica ese momento. “Portar la playera de México es una responsabilidad muy grande”, explicó, convencido de que los jugadores que estarán en 2026 vivirán una emoción difícil de comparar, especialmente al hacerlo en casa.
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Oribe Peralta espera que México juegue Cuartos de Final
Esa idea conecta directamente con la visión de Oribe Peralta, quien llevó la conversación a una de las sensaciones más buscadas por cualquier futbolista: el gol en un Mundial. “Anotar un gol en un Mundial no tiene comparación. El delantero trabaja para el equipo, pero ese momento es único”, señaló.
Desde su experiencia, Peralta también aterrizó el presente del equipo nacional. México apunta a llegar al 2026 con una generación ofensiva que, en su mayoría, aún no ha podido celebrar un gol en un Mundial.
Sin embargo, lejos de verlo como una desventaja, lo entiende como una motivación. “Estoy seguro de que todos sueñan con ese momento. Qué bonito sería que su primer gol en un Mundial sea en casa”, dijo, en referencia a nombres como Raúl Jiménez, Santiago Giménez y Armando González.
Ambos coincidieron en que el contexto puede jugar un papel determinante. La localía, la altura y el respaldo de la afición son factores que históricamente han pesado en territorio mexicano y que podrían convertirse en aliados en 2026.
En ese escenario, Peralta no evitó hablar de expectativas. “Veo a México compitiendo en cuartos de final, incluso soñando con una semifinal. Pero más allá del resultado, lo que quiero ver es un equipo comprometido y entregado”, apuntó.
Porque si algo dejaron claro las dos voces, es que el Mundial no se juega con talento nada más. Se juega con carácter, con historia y con la presión de millones detrás.