Toluca y Tigres disputarán este sábado a las 18:00 horas en el estadio Nemesio Diez una final que puede marcar una época para cualquiera de los dos clubes. Además de la Concacaf Champions Cup, estará en juego el boleto al Mundial de Clubes 2029 y a la Copa Intercontinental.
Para los Diablos Rojos representa la posibilidad de volver a conquistar la región por primera vez desde 2003 y sumar su tercera corona continental. Del otro lado, Tigres intenta levantar la segunda de su historia tras el título conseguido en 2020.
El ambiente previo refleja la magnitud del encuentro. En Toluca existe la sensación de estar frente a una oportunidad irrepetible. Marcel Ruiz lo dejó claro al revelar que incluso decidió aplazar una operación para mantenerse disponible.
El mediocampista explicó que, después de quedar fuera de la primera lista de la Selección Mexicana, optó por mantenerse jugando para no perderse la final y responderle a un club que, según sus palabras, le ha dado todo.
La motivación también pasa por la historia. Sin embargo, Paulinho pidió no convertir los 23 años sin ganar la Concacaf en una presión adicional. El portugués reconoció que sería muy importante para la institución volver a levantar el trofeo, pero insistió en que el equipo debe afrontar el partido con ilusión y no con el peso de la sequía.
En el lado felino, Guido Pizarro reconoció que existe un ingrediente especial por el antecedente reciente entre ambos equipos. El entrenador recordó que, tras la final que disputaron meses atrás, parecía cuestión de tiempo para volver a encontrarse en una instancia decisiva.
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Tigres también llega respaldado por una generación que ha marcado una época en el futbol mexicano. Nahuel Guzmán admitió que para varios integrantes del plantel, incluida la camada liderada por André-Pierre Gignac, este tipo de partidos comienzan a tener un significado distinto.
Incluso señaló que probablemente sea una de las últimas oportunidades para algunos de disputar una final de Concacaf, por lo que el componente emocional será inevitable, aunque no quiso hablar del futuro del francés.
Mientras tanto, Diego Lainez dejó de lado cualquier especulación relacionada con una posible convocatoria mundialista.
El atacante aseguró que si algo tiene que llegar, llegará por sí solo, y que hoy toda su energía está puesta en la final, una que considera entre las más importantes de su carrera por todo lo que representa para Tigres a nivel internacional.
Con dos de los planteles más competitivos del país, una rivalidad que sigue creciendo y la posibilidad de dar un salto al escenario mundial, Toluca y Tigres se preparan para una noche donde solo uno podrá quedarse con el trono de la Concacaf.