Sebastián Beccacece dejó claro que Ecuador no llegó a los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo buscando justificantes. El técnico argentino aseguró que, pese a las complicaciones del viaje y a la dificultad de enfrentar a México como local, su equipo está enfocado únicamente en competir y mantener vivo el sueño mundialista.
El estratega reveló que la delegación ecuatoriana vivió un traslado complicado rumbo a la Ciudad de México. Lo que originalmente sería un vuelo cercano a las tres horas terminó convirtiéndose en un viaje de aproximadamente nueve, por lo que el plantel llegó apenas unas horas antes de la conferencia de prensa oficial, a un día del partido.
Lejos de mostrar molestia, Beccacece aseguró que esas circunstancias forman parte del futbol y descartó utilizarlas como excusa. “No estoy molesto, estoy agradecido. Sería ingrato de mi parte. Estamos enfocados en cenar, descansar, mañana levantarnos, hacer activación y competir”, afirmó.
Otro de los temas inevitables fue la altura de la capital mexicana, un factor que históricamente suele favorecer al conjunto nacional. Sin embargo, el entrenador ecuatoriano insistió en que su equipo no buscará responsabilizar a las condiciones del entorno.
“La afrontamos como nos comprometimos: jugamos, no ponemos quejas ni excusas. Este equipo tiene mucho amor por lo que hace y gratitud por el lugar en donde está. Tendrá que sacar fuerzas y doblegar esfuerzos para poder cumplir el sueño”, comentó.
El estratega reconoció que jugar en el Estadio Ciudad de México representa una ventaja para el combinado mexicano por la historia del inmueble y el respaldo de su afición. Aun así, aseguró que Ecuador lo asume como una oportunidad para hacer historia.
“Es una realidad, es una gran fortaleza, es un estadio histórico. Nosotros siempre que toca algo difícil lo tomamos como un desafío, como un lindo desafío, un hermoso desafío, una gran responsabilidad. Nos hemos preparado para poder estar a la altura de tal desafío”, señaló.
El técnico argentino aseguró que tiene plena confianza en el trabajo realizado. Consciente de todas las dificultades que rodean el encuentro, tanto dentro como fuera de la cancha, Beccacece dejó claro que el objetivo de Ecuador es uno: ganarle a México en su casa.
La misión no sólo pasa por romper la fortaleza que ha construido el combinado nacional en el Estadio Ciudad de México durante las Copas del Mundo, sino también por quedarse con el boleto a los octavos de final y mantener vivo el sueño ecuatoriano en territorio azteca.