La Copa del Mundo será la más grande de la historia. Con 48 selecciones participantes por primera vez, el torneo organizado por Norteamérica abrirá sus puertas a nuevas historias y nuevos protagonistas.
Entre ellos destacan cuatro países que jamás habían logrado clasificar a una justa mundialista y que finalmente tendrán la oportunidad de competir en el escenario más importante del futbol: Cabo Verde, Curazao, Jordania y Uzbekistán.
El caso de Cabo Verde representa una de las historias más llamativas del continente africano. El pequeño archipiélago ubicado frente a la costa occidental de África consiguió su boleto tras una destacada eliminatoria y se ganó un lugar entre las selecciones que debutarán en la Copa del Mundo.
Conocidos como los Tiburones Azules, los caboverdianos han crecido de manera constante en los últimos años y ahora tendrán la oportunidad de medir su progreso en el Grupo H, con España, Uruguay y Arabia.
Otro es desde el Caribe; Curazao, una nación de apenas poco más de 150 mil habitantes que logró una de las mayores sorpresas de las eliminatorias de Concacaf. Gracias a una generación de futbolistas con raíces curazoleñas formados principalmente en Europa, la isla consiguió una clasificación histórica.
Este combinado estará en el sector E, junto a Alemania, Ecuador y Costa de Marfil, un grupo que parece ser una osadía para una selección debutante.
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En Asia, Jordania finalmente rompió una barrera que durante décadas parecía imposible de superar. Después de quedarse cerca en procesos anteriores, los jordanos encontraron la combinación perfecta de resultados y rendimiento para asegurar el primer boleto mundialista de su historia.
Ellos están en junto a Austria, Argelia y a la campeona del mundo, Argentina, en el Grupo J.
La lista de debutantes la completa Uzbekistán, una selección que durante mucho tiempo fue considerada una de las grandes promesas del continente asiático. En esta ocasión, el conjunto uzbeko logró dar el paso definitivo y se convirtió en uno de los primeros países en asegurar su presencia en Norteamérica 2026 en el Grupo K.
La presencia de estos cuatro equipos refleja una de las principales consecuencias de la expansión mundialista: brindar oportunidades a naciones que históricamente tenían pocas opciones de alcanzar el torneo.
Además de los debutantes, el nuevo formato también permitió el regreso de selecciones que llevaban años alejadas de la élite, como Haití, ausente desde 1974; Noruega, que no jugaba un Mundial desde 1998; o Paraguay, que volverá tras perderse las últimas ediciones.
En una Copa del Mundo que promete ser más diversa que nunca, los pequeños invitados buscarán demostrar que los sueños también tienen espacio en el futbol.