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Copa del Mundo: Diego Forlán, el domador del Jabulani en Sudáfrica 2010

El delantero charrúa metió cinco goles en ese Mundial, producto de varias sesiones de entrenamiento previo con el impredecible balón.

Copa del Mundo: Diego Forlán, el domador del Jabulani en Sudáfrica 2010
Mundial Diego Forlán amo y señor del Jabulani Foto: Instagram @diegoforlancorazo

Sudáfrica 2010, el primer mundial en el continente. Un país que todavía luchaba con la segregación cultural aun después de casi tres décadas del fin del Apartheid y que encontró en el futbol una forma de enviar un mensaje de unión al planeta, así como lo hizo Nelson Mandela. 

Fanáticos y jugadores de todos los rincones de la Tierra asistieron a bailar al ritmo de Waka-Waka a una nación completamente distinta, hubo sorpresas de todo tipo: desde el cocodrilo que comúnmente aparecía en el menú, hasta el balón Jabulani, que influyó directamente en el desarrollo del juego.

El nombre del esférico significaba en zulú ‘venido para traer felicidad’, sin embargo, causó molestia entre varios participantes e incluso fue motivo de múltiples debates por sus características, basta con mencionar que la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) aseguró que a una velocidad de más de 72 km/h su trayectoria era impredecible, pues tenía un efecto nudillo que causaba movimientos extraños en el aire por su ligereza (440 gramos), como si se tratara de una flecha lanzada por un nativo.

“Se va muchísimo, es muy rápido y pesa menos, pero es el balón que han hecho para el Mundial y ya no podemos hacer nada”, dijo Xavi Hernández en vísperas del certamen.

El objeto fue el producto de un trabajo conjunto de ocho años que involucró a investigadores de la Universidad de Loughborough, presumía de ser la más redonda de la historia, la más precisa y terminó con muchos problemas: volaba un 5% más en altitud que en nivel del mar debido a la densidad del aire, en altura era casi imposible darle rosca y el ángulo del bote cambiaba en función de la cancha.

Diego Forlán, el mejor amigo del Jabulani

No obstante, hubo alguien que fue capaz de domar al pequeño león, un uruguayo que lo trató con amor, que lo acarició y que supo dirigirlo. Diego Forlán, amo y señor de esa pelota.

“Es una cuestión de practicar mucho con el balón”, dijo la leyenda a DNA India.

El delantero charrúa atravesaba uno de sus mejores momentos con el Atlético de Madrid, era figura y acabó la temporada 2009-2010 con un total de 28 asistencias y 56 goles, dos de ellos en la final de la Europa League contra el Fulham que le dieron al club el primer título de ese torneo.

Poco tiempo sobró para celebrar, puesto que inmediatamente tuvo que reportar con el equipo dirigido por el Maestro Óscar Washington Tabárez, aunque ya sabía en dónde estaba la clave para brillar en el Mundial de Sudáfrica 2010: el Jabulani, de hecho, entrenó con meses de anticipación para poder entenderlo a la perfección.

“El Jabulani era una pelota playera. Diego Forlán pidió que le acercaran una tres meses antes del Mundial y fue el único que la entendió”, contó Sebastián ‘Loco’ Abreu a ESPN.

Diego tenía contrato con Adidas, por lo que se facilitó el acceso al esférico y se quedaba a practicar tras el entrenamiento con los Colchoneros, según detalló el Loco, pero también pedía consejos a su padre y hermano sobre cómo podía pegarle, intentó de todas formas hasta que lo dominó.

Y cuando llegó la hora, Forlán mostró al planeta que había descifrado el acertijo…

El ‘10’ de Uruguay metió dos goles en el segundo partido contra Sudáfrica, luego le anotó a Ghana, después en la semifinal a Países Bajos y en el partido por el tercer lugar contra Alemania puso la cereza en el pastel con una obra de arte, suficientes méritos para ganar el Balón de Oro al mejor jugador del Mundial Sudáfrica 2010.

Años más tarde, Diego declaró que sintió que su equipo nacional acariciaba la gloria, pero aun así se quedó con un grato recuerdo de una pelota con la que bailó en ese torneo. 

“El Jabulani me dio la alegría de mi vida”, expresó Forlán a Referi.

Por Dave Ramos

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