Sergio Pérez empieza a marcar el terreno de cara a la Fórmula 1 2026 y lo hace con un mensaje claro para el paddock: su nivel sigue intacto. En medio de los rumores sobre su futuro y el ambicioso ingreso de Cadillac a la categoría, el mexicano volvió a tomar protagonismo tras sus recientes declaraciones en el podcast “Cracks”, donde habló sin filtros sobre su presente, su pasado en Red Bull y lo que viene.
El piloto tapatío se mostró convencido de que atraviesa uno de los momentos más completos de su carrera. Sus recientes pruebas con Ferrari, en el marco del proyecto la escudería estadounidense, funcionaron como un punto de inflexión personal y profesional. Allí, “Checo” encontró sensaciones que lo reafirmaron como corredor y le devolvieron la confianza que había quedado golpeada en su última etapa en la parrilla.
Con la mirada puesta en el mediano y largo plazo, el azteca no solo piensa en volver a competir, sino en dejar huella. Su objetivo es construir algo grande desde cero con Cadillac y transformarlo en un equipo protagonista. Al mismo tiempo, aprovechó para repasar su compleja convivencia con Max Verstappen y el clima interno que se vivía en la escudería austríaca, una experiencia que definió como la más dura de toda la Fórmula 1.
Cadillac, Ferrari y la certeza de seguir siendo competitivo
Checo explicó que el test con Ferrari fue clave para entender muchas cosas de su último tiempo en la categoría. Según contó, la adaptación fue inmediata y eso le permitió confirmar que su rendimiento no había desaparecido, sino que estaba condicionado por el auto que manejaba.
“Creo soy un piloto mucho más completo. Me di cuenta cuando manejé el Ferrari (en el test de Cadillac), me sorprendí, en tres rounds ya estaba en los tiempos, porque es un coche más natural de manejar y entonces me di cuenta que sí era el coche, y que voy a ser muy competitivo y que no he dejado de ser tan bueno como era. Pero también la forma en que voy a empujar al equipo, he aprendido muchísimo en los últimos años.”
Sobre el futuro, el mexicano dejó en claro que su deseo es acompañar el crecimiento del nuevo proyecto estadounidense y retirarse dejando una base sólida.
“Me encantaría retirarme con Cadillac dejándolo como un equipo potente. Tomará tiempo pero tenemos creo que todos los ingredientes para este equipo sea uno de los más grandes en la Fórmula 1 en los próximos años”.
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Red Bull, Verstappen y el asiento más difícil de la F1
En otro tramo de la charla, Sergio se refirió a Max Verstappen y a la exigente convivencia dentro de Red Bull. Si bien destacó el talento y liderazgo del neerlandés, también señaló aspectos de su personalidad que complicaban el día a día.
“Max es un piloto súper fuerte mentalmente, tiene un talento impresionante, está muy enfocado y es una fuerza muy grande para el equipo y es un gran líder. Lo malo creo que es su carácter. Cuando las cosas se le voltean le cuesta lidiar con ello, como lo que pasó en Barcelona. Se bloquea. Tiene esa parte, pero también creo que no sería Max si no la tuviera”.
Además, profundizó sobre ciertos episodios que sorprendieron incluso dentro del propio equipo.
“Algo pasa con Max. Max es una excelente persona pero algo pasa cuando está arriba del coche, se transforma, es otra persona, y yo creo que traía algo en él (en Brasil) que nunca lo sacó. Porque lo hablamos y pensamos que ya había quedado atrás, todo el equipo pensó eso. Todos entonces quedamos sorprendidos cuando lo sacó en ese momento”.
Checo también describió la presión constante que vivió en Red Bull y cómo, gane o pierda, siempre parecía estar en el centro del problema.
“Sí claro, sobre todo al inicio de temporada […] pero venían las actualizaciones y era un segundo más lento. Y empieza la presión, porque quién es el culpable? El piloto, porque no estás concentrado, porque estás haciendo muchos comerciales.
El equipo (me reclamaba) todo. En Red Bull todo era un problema. Si yo era más rápido era un problema, se creaba un ambiente muy tenso; si yo era más lento que Max era un problema. Aprendí a que esas eran las circunstancias en las que estaba, en vez de quejarme, sacar el mejor provecho que fuera.”
La conclusión fue contundente y resume su experiencia en Milton Keynes:
“Estaba en el mejor equipo, un equipo complicado. Ya ser compañero de Max es muy difícil pero serlo en Red Bull es el peor trabajo que hay en Fórmula 1, muy lejos. Y empecé a tener resultados y todo el mundo se olvidó de lo difícil que era estar en ese asiento.”
