En el mundo del deporte hay talentos que parecen no tener límites, y uno de ellos es Zinedine Zidane. En julio de 2015, el histórico exjugador francés sorprendió a todos al cambiar el balón de fútbol por la ovalada… y hacerlo con la misma clase de siempre. Lo que parecía un simple evento benéfico terminó convirtiéndose en un momento inolvidable.
A sus 43 años, y mientras se desempeñaba como entrenador del Real Madrid Castilla, “Zizou” participó en un partido solidario en el Stade Mayol, en Francia. Allí, compartió cancha con otros campeones del mundo de 1998 frente al poderoso RC Toulon, uno de los equipos más fuertes del rugby francés.
Pero lo que nadie esperaba era que el ídolo del fútbol terminara robándose los flashes en un deporte completamente distinto. El campeón del mundo no solo jugó, sino más bien se lució. En una acción que rápidamente se volvió viral, recorrió la banda con elegancia y apoyó un try que dejó atónitos a fanáticos y protagonistas.
Un partido distinto: fútbol primero, rugby después
El evento tuvo un formato particular que lo hizo aún más atractivo. En el primer tiempo, los protagonistas jugaron al fútbol, donde el equipo de los campeones del mundo de Francia 1998 se impuso con claridad.
Luego, el espectáculo cambió completamente. En la segunda mitad, el balón redondo desapareció y dio paso al rugby. Allí, el RC Toulon mostró su jerarquía y se quedó con la victoria por 33-26, en un duelo mucho más físico y exigente.
Sin embargo, más allá del resultado, el gran momento fue el try de Zidane. Con una corrida por la banda y una definición precisa, demostró que su talento no dependía del deporte, sino de su capacidad única para entender el juego.
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La razón detrás del evento y el impacto de Zidane
El encuentro fue organizado por la Fundación Pascal Olmeta, con el objetivo de recaudar fondos para ayudar a niños enfermos. Más allá del espectáculo deportivo, el trasfondo solidario le dio un valor aún mayor a la jornada.
Además de Zizou, participaron otras figuras importantes como Michel Platini, lo que convirtió al evento en una verdadera reunión de leyendas. Pero incluso entre tantas estrellas, este logró destacarse.
Su actuación dejó en claro algo que muchos ya sabían, que la calidad de Zidane trasciende en cualquier disciplina. Ya sea con una pelota de fútbol o de rugby, su elegancia, visión y técnica siguen siendo inconfundibles. Y aquella tarde en Toulon, volvió a demostrar por qué es considerado uno de los grandes genios del deporte.
