El circuito ATP no se detiene y, tras el reciente paso por Madrid, la gira europea sobre arcilla entra en una etapa decisiva con la llegada del Masters 1000 de Roma. El Foro Itálico se prepara para recibir a las principales figuras del tenis mundial en la antesala de Roland Garros, el segundo Grand Slam de la temporada, con un cuadro que promete emociones fuertes pese a ausencias de peso.
La baja más sensible es la de Carlos Alcaraz, vigente campeón, quien no podrá defender el título debido a una lesión en la muñeca. Su ausencia no solo abre el panorama competitivo, sino que también tendrá impacto en el ranking, ya que perderá mil puntos valiosos. En este contexto, todas las miradas apuntan a Jannik Sinner, actual número uno del mundo, que llega en un momento excepcional tras conquistar sus últimos cinco torneos de categoría Masters 1000.
El italiano, que comenzará su participación directamente en segunda ronda, buscará reafirmar su dominio en casa. Su camino no será sencillo: posibles cruces con jóvenes talentos y figuras consolidadas como Arthur Fils o Ben Shelton podrían poner a prueba su solidez antes de instancias decisivas. En semifinales, nombres como Daniil Medvedev o Félix Auger-Aliassime aparecen como amenazas, mientras que en una eventual final podría medirse con el alemán Alexander Zverev o el serbio Novak Djokovic.
Precisamente el serbio es otro de los grandes focos de atención. A sus 38 años, Djokovic regresa al circuito tras una prolongada ausencia desde marzo. Roma es un escenario especial para él, donde ha levantado el trofeo en seis ocasiones. Su debut se daría en segunda ronda, y aunque el ritmo competitivo es una incógnita, su experiencia lo posiciona como un candidato natural a pelear por el título.
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Por su parte, Zverev intentará dejar atrás la reciente derrota en la final de Madrid, justamente ante Sinner. El alemán ha demostrado ser un jugador peligroso en esta superficie y buscará reencontrarse con su mejor versión en un torneo que suele ofrecerle buenas sensaciones.
Con un cuadro cargado de talento y varias historias en juego, el Masters 1000 de Roma se perfila como una parada clave en el calendario. Más allá de las ausencias, el certamen promete alto nivel competitivo y servirá como termómetro ideal de cara a Roland Garros, donde se definirán los verdaderos aspirantes a la gloria en la arcilla parisina.