La tercera jornada del Grupo F pondrá frente a frente a dos selecciones que viven realidades completamente opuestas. Países Bajos y Túnez se medirán en Kansas City con la mira puesta en objetivos distintos: los neerlandeses quieren asegurar el liderato del sector y los africanos intentarán cerrar su participación mundialista con una mejor imagen.
Los europeos llegan a este compromiso como líder del grupo gracias a los cuatro puntos obtenidos en las primeras dos jornadas. El equipo dirigido por Ronald Koeman debutó con un empate 2-2 frente a Japón y posteriormente mostró todo su potencial ofensivo al golear 5-1 a Suecia, resultado que lo colocó en la cima de la clasificación gracias a su diferencia de goles.
El conjunto neerlandés ha mostrado argumentos para ser considerado uno de los candidatos a pelear por el título. La velocidad de Cody Gakpo, las incorporaciones constantes de Denzel Dumfries y el nacimiento de su nuevo eje de ataque: Brian Brobbey, un joven que se destapó con doblete en el último juego.
Además de buscar el boleto a los dieciseisavos de final, los europeos saben que una victoria podría asegurarles el primer lugar del Grupo F, situación que les permitiría afrontar la fase de eliminación directa desde una posición más favorable.
Aunque el resultado entre Japón y Suecia también será determinante, sobre todo para determinar si en ese sector hay uno de los terceros mejores puestos, el panorama luce alentador para los neerlandeses.
Del otro lado, la selección tunecina ya no tiene opciones matemáticas de avanzar. Las Águilas de Cartago fueron goleadas 5-1 por Suecia en su debut, donde se despidió su entrenador. Posteriormente cayeron 4-0 frente a Japón, resultados que los dejó sin puntos y con una diferencia de goles devastadora.
Las derrotas provocaron incluso cambios importantes en el banquillo. Tras la primera jornada fue destituido Sabri Lamouchi y la federación apostó por la experiencia de Hervé Renard para intentar corregir el rumbo, aunque el poco tiempo de trabajo ha dificultado cualquier transformación significativa.
Para Túnez, el compromiso representa la última oportunidad de rescatar algo de orgullo en una Copa del Mundo que rápidamente se convirtió en una pesadilla.
Para Países Bajos, en cambio, el objetivo es mucho más ambicioso: asegurar el liderato del Grupo F y llegar a la fase de eliminación directa con el impulso de una selección que ha mostrado argumentos para colocarse entre las candidatas a pelear por el título mundial.