México vivirá una de las historias más singulares de su historia olímpica en Milano-Cortina 2026, cuando Sarah Schleper y Lasse Gaxiola compitan juntos en los Juegos Olímpicos de Invierno. La escena será inédita, ya que por primera vez, una madre y su hijo compartirán el mismo escenario olímpico en una justa invernal, defendiendo los mismos colores nacionales.
La trayectoria que los une va mucho más allá del deporte. Hace 15 años, la madre se despedía del esquí de alto nivel descendiendo una montaña en Austria con su hijo en brazos, en una imagen que quedó grabada en la memoria del deporte. Hoy, aquel niño de tres años es un atleta olímpico que debutará con 18, mientras su mamá afrontará sus séptimos Juegos, los terceros representando a México.
Milano-Cortina 2026 no solo marcará un capítulo histórico para la delegación mexicana, sino también el cierre de un ciclo profundamente simbólico. Para Sarah será el final de una carrera extensa y excepcional; para Lasse, el comienzo de un sueño olímpico que nació prácticamente sobre la nieve.
La historia de Sarah Schleper
Sarah Schleper creció en Vail, Colorado, rodeada de esquíes y pendientes alpinas. Hija de Buzz Schleper, dueño de una tienda de esquí, tuvo su primer contacto con el deporte a los dos años, cuando recibió sus primeros esquíes como regalo de cumpleaños. Aunque inicialmente soñó con ser gimnasta olímpica, el entorno natural terminó guiando su destino.
A los 15 años debutó en la Copa del Mundo y, con apenas 19, disputó sus primeros Juegos Olímpicos en Nagano 1998. Desde entonces, su carrera se extendió por más de dos décadas, participando en siete ediciones olímpicas y convirtiéndose en una de las esquiadoras alpinas con mayor longevidad en la historia.
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De Estados Unidos a México, una decisión de vida
Tras convertirse en madre, ella tomó una decisión que cambiaría su historia deportiva y personal: representar a México. Luego de cinco años de trámites, obtuvo la nacionalidad azteca y debutó con el país en Pyeongchang 2018, impulsada por el consejo del esquiador Hubertus Von Hohenlohe.
En casa se habla español, la comida mexicana es parte de la rutina diaria y el país se convirtió en el lugar donde planea vivir tras su retiro. “Me gusta la comida, la gente y mi familia. Me gusta regresar a México cuando termino de competir y cuando me retire quiero vivir toda la vida ahí. Mi esposo y me familia me enseñaron a ser mexicana”.
Lasse Gaxiola, un debut con peso histórico
Lasse comenzó a esquiar formalmente a los cuatro años, acompañando a su mamá mientras ella entrenaba a niños en la montaña. El crecimiento fue natural y constante, hasta que en enero consiguió su clasificación olímpica por ranking internacional, asegurando su lugar en Milano-Cortina 2026 como el integrante más joven de la delegación mexicana.
La presión del debut olímpico existe, pero también la convicción de cumplir un sueño largamente anhelado. “Es algo muy especial para mí ir con mi mamá y competir en algo así tan grande. Es un sueño que siempre tuve”.
Un cierre y un comienzo en la misma pista
Milano-Cortina será el punto donde dos caminos se crucen definitivamente. Sarah cerrará su carrera olímpica compitiendo junto a su hijo, tal como la inició simbólicamente años atrás con él en brazos. Lasse, en cambio, dará su primer paso en el máximo escenario del deporte invernal.
Será una historia de legado, familia y perseverancia, escrita sobre la nieve italiana, y que quedará para siempre en la memoria olímpica de México.
