Napoli volvió a gritar campeón en la Supercopa de Italia después de una década y lo hizo con autoridad. En un escenario neutral y bajo la mirada del fútbol internacional, el equipo dirigido por Antonio Conte resolvió la final ante Bologna con un triunfo claro por 2-0, apoyado en una actuación decisiva del futbolista brasileño David Neres.
El brasileño fue el gran protagonista de la noche en el Al-Awwal Park. Con desequilibrio, jerarquía y una eficacia letal, rompió el partido en momentos clave y se adueñó del protagonismo en una final que el conjunto napolitano supo controlar de principio a fin.
Para el cuadro celeste, el título representa mucho más que un trofeo: significa cortar una racha adversa en esta competición y confirmar el impacto inmediato del nuevo ciclo. Con solidez colectiva y un nombre propio que marcó la diferencia, los del sur de Italia volvieron a festejar en una copa que se les había negado durante años.
Neres, el factor decisivo de la final
El marcador se abrió a los 39 minutos del primer tiempo con una joya individual de David Neres. El extremo brasileño sacó un remate brillante desde afuera del area para romper el cero y darle tranquilidad a un Napoli que ya mostraba superioridad en el desarrollo del juego.
En el complemento, Bologna intentó reaccionar, pero un error defensivo terminó de sentenciar la historia. A los 57 minutos, una mala cesión de Ravaglia derivó en la presión alta del brasileño, que robó la pelota, encaró al área y definió con sutileza para firmar su doblete y liquidar el partido.
Te puede interesar: Tras operación de Santi Giménez, Milan tendría “amarrado” a su reemplazo
Una Supercopa que vuelve a ser celeste
El triunfo significó el regreso de “Gli Azzurri“ a lo más alto de la Supercoppa Italiana tras diez años sin celebraciones. La última vez había sido en 2014, cuando se impuso a Juventus en una recordada definición por penales luego de un empate vibrante en la prórroga.
Para el conjunto "Rossoblù", en cambio, la final dejó sensaciones encontradas. Pese a contar con antecedentes goleadores de peso en esta competición, como los de Ciro Immobile en su etapa con Lazio, el equipo no logró trasladar esa historia al campo de juego. Napoli fue más efectivo, golpeó en los momentos justos y cerró una noche perfecta para volver a levantar un trofeo.
