El Real Madrid tomó una decisión fuerte y sorpresiva tras la final de la Supercopa de España. A menos de 24 horas de la derrota ante el Barcelona, la dirigencia del club resolvió poner fin al ciclo de Xabi Alonso como entrenador del primer equipo, pese a que los números de su gestión no habían sido negativos. El golpe deportivo aceleró una determinación que venía madurándose puertas adentro.
La salida del técnico vasco se dio bajo la figura de “mutuo acuerdo”, según comunicó oficialmente la institución. Más allá de los resultados globales, el club entendió que el funcionamiento del equipo, las derrotas en partidos clave y el clima interno con el plantel marcaron un límite. En el equipo merengue, la exigencia inmediata suele pesar más que cualquier proceso en construcción.
En ese contexto, el club no buscó demasiado afuera. La respuesta estaba dentro de la casa: Álvaro Arbeloa fue confirmado como nuevo entrenador del primer equipo. Ídolo del madridismo, campeón del mundo con España y formado como DT íntegramente en la cantera blanca, el ex lateral asume el desafío más importante de su carrera, inicialmente sin un plazo contractual definido.
De la cantera al primer equipo
Arbeloa inició su camino como entrenador en 2020 dentro de la estructura formativa del Real Madrid. Su primera experiencia fue con el Infantil A, equipo con el que se consagró campeón de Liga en la temporada 2020/21. Luego continuó su desarrollo en el Cadete A y más tarde dio el salto al Juvenil A, categoría en la que comenzó a marcar una etapa.
Con el Juvenil A logró uno de los hitos más destacados de su carrera como DT: el triplete en la temporada 2022/23, al conquistar la Liga, la Copa del Rey y la Copa de Campeones. A ese logro se le sumó un nuevo título de Liga en la temporada 2024/25, consolidando su perfil como uno de los entrenadores más exitosos de la cantera reciente.
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El paso por el Castilla y la confianza del club
En junio de 2025, Arbeloa fue promovido al Real Madrid Castilla, un movimiento que muchos interpretaron como una señal clara de confianza por parte de la dirigencia. Allí continuó su proceso de crecimiento, trabajando con futbolistas en transición directa al primer equipo y adaptándose a un contexto de mayor exigencia competitiva.
Ese recorrido fue clave para que, ante la salida de Xabi Alonso, el club optara por una solución interna. La directiva valoró su conocimiento profundo de la institución, su ascendencia sobre los jóvenes y su identificación total con los valores históricos de la institución.
Un ADN ganador también como jugador
Antes de su etapa como entrenador, Arbeloa fue protagonista de una de las épocas más exitosas del club como futbolista. Defendió la camiseta blanca entre 2009 y 2016, disputó 238 partidos oficiales y conquistó ocho títulos, entre ellos dos Champions League, una Liga y dos Copas del Rey.
A nivel selección, también formó parte de una generación histórica: fue campeón del mundo en Sudáfrica 2010 y ganó las Eurocopas de 2008 y 2012. Ese ADN competitivo y ganador es el que ahora intentará trasladar al banco de suplentes del Santiago Bernabéu, en un Real Madrid que, una vez más, exige respuestas inmediatas.
