Cruz Azul es uno de esos clubes cuya historia parece escrita a extremos. Pasó de dominar el fútbol mexicano como pocos equipos lo han hecho, a convivir durante más de dos décadas con una sequía que se volvió parte de su identidad pública. Esa contradicción marcó generaciones enteras de aficionados y transformó a “La Máquina” en un fenómeno cultural dentro y fuera de la cancha.
En sus mejores años, el club cementero fue uno de los protagonistas de la Liga MX. En sus peores etapas, acumuló finales perdidas, errores insólitos y golpes anímicos que alimentaron una narrativa de frustración constante. Pocos equipos en México han cargado con un peso histórico tan particular como este club.
La consagración de 2021 no solo significó un campeonato más, sino el cierre de una herida abierta durante casi 24 años. Para entender la magnitud de ese logro, es necesario repasar cómo se construyó la grandeza inicial del club y cómo se gestó una de las sequías más largas y simbólicas del fútbol mexicano.
La era dorada que marcó a Cruz Azul
Durante las décadas de los 60 y 70, el cuadro cruzazulino se consolidó como una potencia absoluta. En ese período logró seis títulos de liga en poco más de una década, una cifra que lo colocó entre los equipos más dominantes de la historia del país. Aquella racha incluyó campeonatos en 1968-69, México 1970, 1971-72, 1972-73, 1973-74 y 1978-79, con planteles que combinaban talento, orden táctico y continuidad.
Ese dominio le valió el apodo de “hexacampeón” y forjó una identidad ganadora que parecía inquebrantable. Cruz Azul no solo competía, imponía respeto y marcaba el ritmo de la liga en una época donde sostener el éxito era mucho más complejo que hoy.
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Del éxito sostenido al quiebre emocional
El último título del siglo XX llegó en el Invierno 1997, cuando el club sumó su octava estrella. Lo que parecía el inicio de una nueva etapa ganadora terminó convirtiéndose en el punto de partida de una sequía inesperada. A partir de allí, la institución celeste acumuló finales perdidas, eliminaciones dolorosas y episodios que quedaron grabados en la memoria colectiva del fútbol mexicano.
Durante 23 años, 5 meses y 26 días, el club fue protagonista sin poder coronarse. Llegó a finales, fue competitivo y mantuvo planteles importantes, pero el título parecía siempre esquivo. Esa racha convirtió al club en un símbolo de frustración recurrente, incluso trascendiendo fronteras y generando bromas, memes y referencias culturales.
Lejos de desaparecer, La Máquina siguió siendo relevante, aunque desde un lugar incómodo. Cada torneo renovaba la ilusión, y cada eliminación profundizaba la herida.
2021, el título que cambió la historia reciente
El 30 de mayo de 2021 marcó un antes y un después. El conjunto cementero derrotó a Santos Laguna en la final del torneo Guardianes 2021, con un global de 2-1, y consiguió su noveno campeonato de liga. Más que una estrella, fue una liberación colectiva para jugadores, dirigentes y aficionados.
Ese título cerró una de las sequías más largas del balompié azteca y reconfiguró la narrativa del club. Cruz Azul dejó de ser solo la historia de lo que no pudo lograr y volvió a conectarse con su pasado glorioso, demostrando que incluso las rachas más pesadas pueden romperse.
