La Selección Mexicana afronta su último compromiso de la fase de grupos con un escenario poco común en una Copa del Mundo: el liderato del Grupo A ya quedó asegurado. Después de las victorias sobre Sudáfrica y Corea del Sur, los de Javier Aguirre garantizaron la cima del sector y la localía para el primer partido de eliminación directa.
Este escenario pone el duelo ante República Checa como un escenario ideal para administrar esfuerzos y darle descanso a los que más han tenido actividad y así evitar riesgos excesivos en un juego donde no habría nada en juego.
La principal pista llegó durante el entrenamiento de ayer, realizado a puerta cerrada en el CAR. Sin acceso para los medios de comunicación, el cuerpo técnico trabajó lejos de los reflectores y mantuvo en secreto las posibles modificaciones para el último encuentro de la primera ronda.
Con el objetivo principal cumplido, Aguirre puede darse el lujo de pensar más allá del resultado inmediato y comenzar a planificar la siguiente fase del torneo. En ese escenario aparece un nombre que concentra buena parte de la atención: Guillermo Ochoa.
El guardameta mexicano aún no ha tenido actividad en la Copa Mundial Norteamérica y el partido ante República Checa luce como la oportunidad ideal para que reciba minutos y tal vez su gran despedida del futbol, ya que anunció su retiro al término del torneo.
Con el liderato asegurado y sin la necesidad de arriesgar a jugadores clave, el experimentado arquero entra naturalmente en la ecuación de posibles cambios que analiza el cuerpo técnico.
Junto a él, otros futbolistas que tampoco han visto actividad en el torneo son Carlos Acevedo, el arquero; Mateo Chávez y Guillermo Martínez. Los cuatro aparecen como candidatos para recibir una oportunidad en un encuentro que, más allá del resultado, servirá para que México llegue en las mejores condiciones posibles a los dieciseisavos de final.
Pero las rotaciones no obedecen únicamente a la intención de premiar a quienes han esperado desde el banquillo. Aguirre también debe considerar el desgaste físico de algunos de sus jugadores más utilizados. Jesús Gallardo, Johan Vásquez y Raúl Rangel son los únicos futbolistas mexicanos que acumulan los 180 minutos posibles en el torneo.
Por lo que no sería extraño que alguno de ellos recibiera descanso antes del arranque de la fase donde cualquier error puede significar la eliminación. A ello se suma el aspecto disciplinario.
Hasta ahora, Brian Gutiérrez es el único jugador mexicano que ha sido amonestado en la competencia, situación que obliga al cuerpo técnico a ser cuidadoso para evitar que una acumulación de tarjetas afecte la disponibilidad de elementos importantes en los dieciseisavos de final.
Por otro lado, César Montes quedó habilitado nuevamente tras cumplir el partido de suspensión derivado de su expulsión ante Sudáfrica en el encuentro inaugural. Su regreso ofrece una alternativa más para un equipo que ya no tiene la presión de pelear por el liderato y que puede enfocarse en llegar en las mejores condiciones posibles al inicio de la fase de eliminación directa.
Con el boleto asegurado y el rival aún por definirse, México tiene por primera vez en el torneo la posibilidad de elegir. Aguirre deberá decidir si apuesta por mantener la base titular o si utiliza el partido ante República Checa para refrescar piernas, cuidar amonestaciones y brindar oportunidades a quienes siguen esperando su estreno mundialista.