El 25 de diciembre de 1971 quedó grabado para siempre en la memoria de la NFL. Ese día, mientras Estados Unidos celebraba Navidad, el fútbol americano vivió una batalla que desafió el tiempo y la resistencia humana. Los Miami Dolphins y los Kansas City Chiefs protagonizaron un duelo que se estiró más allá de cualquier expectativa y terminó convertido en el partido más largo en la historia de la liga.
Durante 82 minutos y 40 segundos, ambos equipos empujaron sus límites en un choque dramático y cargado de tensión. Lo que comenzó como un simple duelo de playoffs divisional mutó en una maratón deportiva que exigió una dosis extraordinaria de aguante.
Aquella tarde-noche se transformó en un clásico instantáneo. El reloj avanzaba y aun así nadie cedía. Finalmente, Garo Yepremian, el inesperado héroe de Miami, selló una victoria que empujaría a los Dolphins hacia su primera aparición en el Super Bowl y, un año después, hacia la única temporada perfecta jamás registrada en la National Football League.
Un duelo histórico que redefinió las fiestas en la NFL
La liga recién experimentaba con partidos en Navidad, inspirado por la tradición que la NBA mantenía desde los años 40. Sin embargo, aquel maratónico Chiefs vs. Dolphins provocó tantas quejas de aficionados (muchos vieron alteradas sus celebraciones) que la NFL evitó programar partidos navideños durante casi dos décadas. Recién en 1989 retomó la idea, y desde 2020 ya es una tradición consolidada con audiencias superiores a los 28 millones.
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La épica no habría sido la misma sin los nombres propios que pisaron el Municipal Stadium. Len Dawson lideraba a unos “Jefes” que todavía mantenían el prestigio del Super Bowl IV. Del otro lado, Don Shula dirigía a un equipo celeste que estaba construyendo su futuro dominio. En el campo también brillaron Larry Csonka, Jan Stenerud y el peculiar Garo Yepremian, quien años después se convertiría en una figura inolvidable.
El ida y vuelta que mantuvo al público al borde del asiento
El partido comenzó a puro impacto: Ed Podolak encendió todo con una devolución de 78 yardas que marcó el tono del encuentro. La paridad se mantuvo hasta el final del tiempo reglamentario, que cerró 24-24 tras un touchdown agónico de Marv Fleming. Ya en la prórroga, ambos equipos fallaron intentos de gol de campo, empujando el duelo a un segundo tiempo extra.
Con los jugadores exhaustos y la tensión a su máximo nivel, Yepremian conectó un gol de campo de 37 yardas y clausuró una batalla irrepetible. Aquella derrota marcó un declive para los Chiefs, que no volverían a playoffs hasta 1986. En cambio, para Miami fue el inicio de un camino histórico que los llevaría a dos títulos consecutivos de Super Bowl.
