La NFL no pierde tiempo. Apenas terminado el Super Bowl LX, que coronó a los Seattle Seahawks tras imponerse a los New England Patriots, la Liga ya puso en marcha la cuenta regresiva rumbo a su próxima gran cita. El foco ahora está puesto en la edición 61 del partido más importante del fútbol americano.
Con el recuerdo todavía fresco del último juego por el trofeo Vince Lombardi, la atención se trasladó rápidamente al futuro. La liga confirmó los primeros detalles oficiales del Super Bowl LXI, incluyendo sede, fecha y la imagen que acompañará al evento durante los próximos dos años de promoción.
Este anuncio no solo marca el inicio del camino hacia la final de 2027, sino que también refuerza la tendencia de la Liga de vincular cada Supertazón con la identidad cultural y geográfica de la ciudad anfitriona, un elemento que se volvió clave en la narrativa reciente del evento.
¿Cuándo y dónde se jugará el Super Bowl LXI y cómo es su logo?
El Super Bowl LXI se disputará el domingo 14 de febrero de 2027 en el SoFi Stadium de Inglewood, California. El moderno recinto, casa de Los Angeles Rams y Los Angeles Chargers, cuenta con una capacidad aproximada para 70 mil espectadores y volverá a recibir el Gran Juego tras haber sido sede en 2022.
Junto con la confirmación del estadio y la fecha, la NFL presentó el logotipo oficial del Super Bowl LXI. La imagen mantiene la estructura clásica de los números romanos con el trofeo Vince Lombardi al centro, pero incorpora un diseño distintivo en su interior que simula las olas del Océano Pacífico. La paleta de colores remite a los atardeceres del sur de California y busca reflejar la esencia costera de Los Ángeles.
Este enfoque continúa la línea visual adoptada en ediciones recientes, donde el plateado tradicional del logo se personaliza con elementos representativos de la sede, priorizando la identidad local por encima de otros guiños.
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El debate por los colores y el regreso del Super Bowl a Los Ángeles
Uno de los aspectos que más llamó la atención del nuevo logotipo es la ausencia de colores que puedan asociarse claramente con franquicias específicas. En años anteriores, el diseño de la imagen oficial alimentó teorías en redes sociales que sugerían una supuesta anticipación de los equipos finalistas según la paleta elegida.
Para el Super Bowl LXI, la NFL parece haber optado por despejar ese tipo de especulaciones, centrando el diseño exclusivamente en el entorno y la cultura de la ciudad anfitriona.
