En Exatlón México las emociones se viven al límite por las competencias de alto nivel a las que están expuestos los competidores; sin embargo, también hay momentos para relajarse, como lo hizo Ernesto Cázares.
Previo a la prueba que definiría al ganador de la Villa 360, el líder del equipo azul decidió traer su personaje conocido como "Ernestisqui Listisqui", un psicólogo que le brindó atención a dos atletas.
Como parte de la dinámica que realizó, eligió a Hiroshi y Doris del Moral para hablar sobre los estragos que les ha causado estar en la Barraca, donde hay pocas cosas que hacer más que entrenar.
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¿Cómo fue la terapia de "Ernestisqui Listisqui" a los azules?
De forma inesperada, mientras los azules cocinaban, Ernesto decidió que era el momento indicado para que "Ernestisqui Listisqui" les ofreciera un momento de terapia a dos de sus compañeros más fuertes.
El primero de ellos fue Hiroshi, a quien le preguntó directamente qué ha sido lo peor de estar en la Barraca. A pesar de que esta dinámica tenía un poco de comicidad, Alexis se lo tomó en serio y contestó de la mejor forma.
"Estar con mis compañeros tanto tiempo me ha causado estrés, enfado y cuando caemos en la Barraca me pongo a hablar solo", reveló la joven estrella del equipo azul.
La solución que "Ernestisqui Listisqui" encontró fue que Hiroshi hablara con una lagartija, una víbora o la pared para convivir con alguien más y no perdiera el control.
Foto: @ExatlonMx
Doris siguió el juego a Ernesto Cázares
La líder de los azules hizo su parte para que la terapia fuera todo un éxito, pues el nuevo "psicólogo" aseguró que ella y Alexis eran unos de los más afectados.
Cuando fue parte de Doris del Moral, siguió el juego a Ernesto, haciendo gestos como si estuviera estresada e incluso cerró una puerta imaginaria.
"La visita de un 'psico-loco' era necesaria en la Barraca. Varios días, varias semanas en Exatlón, era justo que alguien así llegara", explicó. Para aliviar su estrés y parpadeo constante, el "especialista" le recomendó "no ver", poniendo hojas en sus ojos aliviando así su malestar. Asimismo, también debía darle su almohada a Ernesto.