Hay historias de superación que parecen escritas para el cine, pero la de Manny Pacquiao nació en la crudeza absoluta. Antes de convertirse en campeón mundial y figura política, el filipino atravesó una infancia marcada por el hambre, la violencia y la desesperación.
Creció en General Santos, en Filipinas, en un entorno donde la pobreza no era una circunstancia pasajera sino una forma de vida. Desde pequeño trabajó vendiendo pan en la calle para poder comer y ayudar en su casa. La inestabilidad familiar y el alcoholismo de su padre agravaron una situación que ya era límite.
El punto de quiebre llegó cuando apenas era un adolescente. El episodio que más lo marcó ocurrió a los 12 años y terminó por empujarlo a tomar una decisión radical: abandonar su hogar y buscar un futuro lejos de todo lo que conocía.
El trauma que cambió su vida
El propio púgil recordó el momento más doloroso de su niñez con una frase imposible de olvidar: “Mató a mi perro. Tomó el cachorro que encontré en la calle y lo mató. Para un niño, eso era imperdonable”.
Aquel cachorro era su refugio emocional en medio del caos. Según relató su entorno, su padre no solo lo mató, sino que se lo comió frente a él en medio de la extrema miseria que atravesaba la familia. Esa escena marcó un antes y un después.
Tiempo después, el propio boxeador resumiría lo que sintió con otra frase contundente: “Cuando mi padre se comió a mi perro, supe que tenía que irme y pelear por mi familia”.
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Vivir en la calle para sobrevivir
Con apenas 14 años, dejó su casa y viajó a Manila sin garantías de éxito. Dormía en gimnasios, en cajas de cartón o donde pudiera encontrar resguardo. Vendía donas por unas pocas monedas y hacía cualquier trabajo que le permitiera comer.
Su histórico entrenador, Freddie Roach, describió así aquellos años:
“Vivía en la calle. Compraba donas y las vendía cinco centavos más caras para poder sobrevivir. Dormía en una caja de cartón. Se abrió paso a través de todo esto y se convirtió en profesional a los 14 años. Filipinas es un lugar pobre, no hay bienestar, ningún sistema de salud y si usted no tiene trabajo o dinero, entonces hace cualquier cosa para sobrevivir”.
El boxeo apareció como vía de escape y también como misión personal. “Pac-Man” comenzó a pelear siendo menor de edad en la categoría minimosca y rápidamente llamó la atención por su velocidad y agresividad.
Con el paso de los años se convirtió en el único boxeador en conquistar títulos mundiales en ocho divisiones diferentes: mosca, supergallo, pluma, superpluma, ligero, superligero, welter y superwelter. Cerró su carrera profesional con 72 combates, 62 victorias, ocho derrotas y dos empates.
Entre sus enfrentamientos más recordados figuran el combate ante Floyd Mayweather Jr. en 2015, promocionado como la “Pelea del Siglo”, y la dramática contienda contra el mexicano Juan Manuel Márquez en 2012, que terminó con un nocaut que impactó al mundo del boxeo.
De campeón mundial a figura política
Tras 26 años como profesional, anunció su retiro en 2021. Para entonces ya era uno de los deportistas más ricos del planeta, con una fortuna estimada en 565 millones de dólares.
Su siguiente paso fue la política. Fue diputado, senador y en 2022 se postuló como candidato presidencial en Filipinas, aunque no logró imponerse en las urnas. Paralelamente, desarrolló proyectos benéficos, construyó escuelas y hospitales y mantuvo una fuerte presencia social en su país.
Además, incursionó en el baloncesto como propietario del equipo MP-GenSan Warriors, participó en producciones audiovisuales y lanzó su propia liga, demostrando que su influencia trascendió el cuadrilátero.
Una historia que sigue inspirando
De dormir en la calle a dominar ocho divisiones mundiales, la vida de Manny es el ejemplo de cómo el dolor puede transformarse en motor. La pobreza extrema, el abandono y el trauma no lo definieron; lo impulsaron.
Su recorrido no solo está marcado por cinturones y estadísticas, sino por una determinación forjada en la adversidad. La misma que lo llevó a convertir una infancia desgarradora en una historia de resiliencia que todavía inspira a millones.
