A lo largo de su carrera, Julio César Chávez enfrentó a muchos rivales complicados entre los que figuró Héctor “Macho” Camacho y Meldrick Taylor, por mencionar algunos. Sin embargo, ninguna fue tan feroz y llena de odio de ambos pugilistas como el combate ante Edwin “Chapo” Rosario.
La enemistad surgió luego de varias faltas al respeto del boxeador boricua, que según palabras del propio “César del Boxeo” le provocaron mucho coraje, ya que lo insultó, le dijo hasta de qué se iba a morir, pero lo que irritó más al campeón mexicano fue que se metieran con su esposa.
Ese pleito contra el puertorriqueño se había convertido en algo personal para “La Leyenda”, quien amenazó al entonces Campeón Mundial de peso Ligero con “arrancarle la cabeza”. Rosario, quien era conocido por su fuerte pegada, pero también por sus habladurías, le tuvo "miedo" al azteca hasta tal punto de "hacerle brujería" para que perdiera ante él.
El origen de la mítica banda roja de Julios César Chávez
A pocos minutos de que se llevara a cabo la pelea entre Julio César Chávez y Edwin Rosario en noviembre de 1987, el campeón mexicano pasó por uno de los más increíbles de su carrera, cuando le avisaron que la madre de su rival le estaba haciendo brujería para que perdiera el título mundial.
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“Poquito antes de la pelea me dijeron que la mamá de Rosario, que en paz descanse, era bruja y que me estaba haciendo algo para que yo perdiera”, dijo Chávez tiempo después de su batalla. “Tenían mi foto en una bandeja con hielo, me dijo Eddie Mafuz quien era asesor de Don King, y me recomendó que me pusiera una cinta roja en la frente antes de subir al ring para ahuyentar los malos espíritus, pero yo no le creí”.
Sin embargo, ante la insistencia de este hecho y que podía perder la pelea, “Julito” optó por ponerse una cinta roja en su frente para bloquear el "trabajo" que le estaban realizando y que posteriormente se convirtió en una tradición que lo acompañó a lo largo de su carrera.
“Fue el rival que me pegó más duro en toda mi carrera”, el infierno entre Julio César y Edwin Rosario
Años más tarde de la batalla, Julio César Chávez reconoció que el “Chapo” Rosario fue el boxeador que más fuerte le pegó en sus 115 peleas profesionales. “Lo juro por Dios, Edwin me pegaba con un jab y sentía que me estaba pegando con un bate en la cabeza”, reveló el campeón.
La pelea estuvo muy pareja durante los primeros cuatro asaltos, donde el azteca atacaba con todo su poder ante el coraje que tenía contra el boricua, pero Rosario se pudo proteger y contraatacar bien al mexicano. No obstante, a partir del quinto round la balanza se inclinó a favor de Chávez, que comenzó a castigar las zonas blandas y el rostro de su adversario.
Para el décimo asalto, la cara de Edwin lucía claramente lastimada, con el ojo derecho casi cerrado por completo, a tal punto que la inflamación le pudo haber hecho perder la vista. El final llegó en el onceavo round, cuando el castigo ya era inhumano, por lo que la esquina del puertorriqueño optó por tirar la toalla y el réferi tuvo que parar el combate.