El choque de dos trenes, Boca Juniors y River Plate, generó un movimiento telúrico en el estadio La Bombonera. Goles, jugadas insólitas, micrófonos desactivados en uno de los banquillos y dos tarjetas rojas. Todo en un espacio de 90 minutos. El Clásico del futbol argentino generó eso, y tal vez un poco más, en un fin de semana distinto para sus aficionados.
Sebastián Villa marcó el 1-0 desde el manchón de penalti (41’), tras una falta en el área de Paulo Díaz sobre Nicolás Capaldo. El disparo del colombiano fue potente y al centro, engañando al guardameta Franco Armani, que, minutos antes, le había sacado una jugada de gol al capitán de Boca, Carlos Tévez.
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River lo empató en el segundo tiempo por medio de Agustín Palavecino (67’), poco antes de la expulsión de Carlos Zambrano. Con la ventaja numérica, los ‘Millonarios’ eclipsaron el dominio que hasta entonces tenían los xeneizes y estuvieron cerca de lograr la remontada, de no ser por una jugada insólita en el arco de Esteban Andrada.
“Gracias Diego”
Rafael Santos Borré había anticipado a Andrada en la salida con un cabezazo y, cuando la pelota parecía rebasar la línea de gol, hizo un efecto extraño y cambió de dirección, provocando la reacción del portero que terminó sacándola a tiro de esquina. En redes sociales, los aficionados de Boca atribuyeron lo insólito de la acción a una ayuda divina de Diego Armando Maradona.
Micrófonos desactivados
Antes del arranque del Clásico, el cuerpo técnico de River Plate, encabezado por Marcelo Gallardo, encontró un micrófono extraño en su banquillo y pidió retirarlo, para no sufrir algún tipo de espionaje sobre sus indicaciones en el partido. Las autoridades del inmueble actuaron en seguida.
Los goles
Sebastián Villa, 1-0 a favor de Boca Juniors.
Agustín Palavecino, 1-1 para River Plate.
AJ