Uno de estos capítulos que marcó el futbol alemán fue la convocatoria de Erwin Kostedde, quien se convirtió en el primer jugador de raza negra en portar la camiseta del equipo teutón en 1974, participando en algunos juegos. Sin embargo, tuvieron que pasar 27 años para que una historia similar se repitiera con Gerald Asamoah, quien logró ser el primer futbolista nacido en África en representar a la Mannschaft en 2001 y luego se convirtió en el primero en jugar un Mundial (Corea-Japón 2002), hecho que rompió paradigmas.
El futbolista nacido en Mampong, Ghana, emigró con su familia a Alemania en 1990, tratando de encontrar una mejor vida, sin saber que años más tarde sería un motor de cambio. El propio jugador relató que gracias al balompié, encontró una forma de relacionarse en un mundo marcado por el racismo.
"El futbol tiene el poder de unir a las personas. Independientemente de su origen, cualquiera lo conoce y puede practicarlo. Cuando yo llegué a Alemania procedente de Ghana con 12 años, el futbol me ayudó muchísimo, porque me permitió ponerme en contacto con otra gente. Por un lado tenía a mi familia, pero gracias al futbol conocí directamente una cultura nueva y me sentí aceptado de inmediato por mis nuevos compañeros. Por eso siempre le estaré muy agradecido a este deporte, y tengo muy claro que sin él no habría podido llegar adonde estoy ahora", comentó Gerald Asamoah a la FIFA en 2015.
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Fue el 29 de mayo de 2001 cuando Asamoah debutó con la Selección de Alemania. Aquel partido amistoso ante Eslovaquia fue mágico, pues el futbolista afro-alemán logró anotar. "No daba crédito, ni siquiera sabía qué hacer. Aquella noche no pude dormir, porque todavía no me creía lo que había pasado ese día", expuso el futbolista alemán.
Sus buenas actuaciones en el Schalke 04 lo llevaron a ser un jugador indispensable en el equipo teutón, recibiendo el apoyo del entrenador Rudi Völler para sumarlo a la convocatoria de jugadores que disputaron el torneo de Corea-Japón 2002, rompiendo la barrera racial que todavía había en Alemania. Logró tener minutos en tres partidos, convirtiéndose finalmente en Subcampeón del Mundo, tras perder la Final ante Brasil.
No obstante, Gerald Asamoah no se detuvo y siguió trabajando para mantenerse como un representante de la Mannschaft, manteniendo su lugar para el Mundial de Alemania 2006, ahora bajo la dirección técnica de Jürgen Klinsmann. En esta edición, sólo jugó un partido, pero tuvo el privilegio de ser parte del equipo que logró el tercer lugar. A pesar de todo esfuerzo, el tema de la discriminación no se detuvo, siendo víctima de un hecho doloroso.
"Lo peor llegó tras el Mundial de 2006. Cuando acabó el torneo, reconozco que yo tenía la impresión de que por fin me habían aceptado completamente y que de verdad era uno más. A fin de cuentas, habíamos firmado un muy buen papel en el Mundial. No obstante, varias semanas después, volví a jugar con el Schalke y volvieron a silbarme y a gritarme en los estadios. Eran los mismos que me habían animado cuando jugaba con Alemania apenas un mes antes. Me dolió muchísimo", recalcó a la FIFA.
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No obstante, su esfuerzo en el campo y haber representado a Alemania en dos Copas del Mundo, más registrar 43 partidos y anotar 6 goles, más soportar insultos, marcó el camino y abrió la mente de las personas a recibir a más jugadores con raíces africanas (nacidos en Alemania), como es el caso de futbolistas como Antonio Rüdiger (Sierra Leona), Jamal Musiala (Nigeria) o Leroy Sané (Senegal) que ahora pueden tener un lugar en el combinado teutón de forma abierta y sin discriminación.
El milagro médico de Gerald Asamoah: Jugar un Mundial con el corazón en riesgo
A pesar de que los doctores recomendaron al futbolista afro-alemán mantenerse lejos de las canchas porque padecía una miocardiopatía hipertrófica, Asamoah siguió su instinto y se convirtió en una estrella del balompié.
Debido a esta enfermedad, el jugador se vio obligado a firmar un documento para ser el único responsable si llegaba a ocurrir una desgracia en el terreno de juego.
Incluso, como parte de esta historia de superación en los Mundiales de 2002 y 2006, siempre hubo un desfibrilador en el terreno de juego por si su corazón llegaba a fallar y los médicos pudieran reaccionar a tiempo. Afortunadamente, Gerald nunca se vio afectado por esta condición de salud.
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Promueve la ayuda a refugiados tras su retiro del futbol
Debido a que Asamoah vivió en carne propia lo complicado que era ser migrante al llegar a Alemania procedente de Ghana cuando sólo tenía 12 años, una vez que terminó su etapa profesional en 2015 decidió dedicarse de lleno a ayudar a las personas refugiadas.
Se ha encargado de que el futbol sea un importante motor para la inclusión de las personas. Fue parte fundamental en el campaña "Levántate", para concientizar a las personas sobre la situación de los refugiados y promover su aceptación en la sociedad alemana.
Como parte de este esfuerzo por la inclusión, fue reconocido en la gala del Balón de Oro 2015 con el premio Premio Fair Play de la FIFA, como representante de las asociaciones y clubes que se esfuerzan por apoyar a los refugiados. "¡El futbol une! No importa de dónde vengan, gracias al balón son capaces de olvidar sus problemas por un rato. Hay que demostrar a todas y cada una de estas personas que son uno más entre nosotros", explicó a la FIFA.
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También, ha destacado por su labor humanitaria, recibiendo la Cruz Federal al Mérito por su labor humanitaria y su papel como "constructor de puentes" entre Alemania y Ghana. Además, ha facilitado cirugías cardíacas vitales para niños ghaneses gracias a su Fundación Gerald Asamoah para Niños con Enfermedades Cardíacas.