En la frontera, hay fechas que no se borran. Este fin de semana, FC Juárez volvió a mirar al cielo para recordar a uno de los suyos, en el marco de la jornada 6 del torneo. No fue un partido más en el Estadio Olímpico Benito Juárez: el minuto 13 tuvo un peso especial en la Liga MX.
Se cumplen dos años del fallecimiento de Diego Chávez, mediocampista que dejó una huella profunda en la institución y en la ciudad. Su partida en 2024 sacudió al fútbol mexicano y, particularmente, a la afición juarense, que aún lo mantiene presente en cada recuerdo colectivo.
Por eso, más allá del resultado frente a Club Necaxa (fue derrota por 2-1), el foco estuvo en un gesto simbólico que unió a tribuna y cancha. El club convocó a su gente a ponerse de pie y regalar un minuto de aplausos cuando el reloj marcó el 13’, un número que quedó ligado para siempre a la memoria del “Puma”.
Un minuto que dice más que mil palabras
La directiva fronteriza difundió el llamado a través de sus canales oficiales con un moño verde y el mensaje “Siempre en nuestros corazones”, acompañado de los años 1995-2024. La intención era transformar el estadio en un solo aplauso, sin necesidad de discursos extensos ni ceremonias protocolarias.
El minuto 13 se convirtió en un símbolo para la afición. No solo por el dorsal que portó el veracruzano durante su etapa en el club, sino porque representa la identidad y el compromiso que mostró dentro del terreno de juego.
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Un legado que también se refleja en el vestidor
El homenaje no solo se vive en la grada. Actualmente, Raymundo Fulgencio porta el dorsal 13, número que perteneció al Puma. Ambos comparten un origen en las fuerzas básicas de los extintos Tiburones Rojos de Veracruz y una amistad que trascendió lo deportivo.
Ese lazo personal refuerza el significado del tributo. En cada partido, el número 13 recuerda que hay historias que superan el marcador. En Ciudad Juárez, Diego sigue presente: en la memoria colectiva, en el vestidor y en cada aplauso que baja desde la tribuna.
